Urgando en fotos viejas me encontré con esto.
Corrian los últimos días del primer mes del 2007, recién acababa de cumplir veintiun años. Una noche cualquiera estábamos Heber, Diana, Jazmín y yo en un café del centro de Tlalpan, cuando alguien dijo:
- Y si nos vamos a la playa?
Corrian los últimos días del primer mes del 2007, recién acababa de cumplir veintiun años. Una noche cualquiera estábamos Heber, Diana, Jazmín y yo en un café del centro de Tlalpan, cuando alguien dijo:
- Y si nos vamos a la playa?

Tenía poco tiempo de conocer a Jazmín, creo que la había visto tan sólo dos veces antes, con Heber me juntaba en la preparatoria desde el primer día de clases y a Diana la conocí el último año en la misma escuela.
Nos dimos cuenta que, salvo unos ahorros que yo guardaba, nadie tenía dinero. Cada quién hizo lo que pudo. Al día siguiente Jazmín malbarató con su hermana un celular, Heber y Diana vendieron la vajilla de su tía y algunas otras cosas.
Nos dimos cuenta que, salvo unos ahorros que yo guardaba, nadie tenía dinero. Cada quién hizo lo que pudo. Al día siguiente Jazmín malbarató con su hermana un celular, Heber y Diana vendieron la vajilla de su tía y algunas otras cosas.


Al segundo día de la plática en el centro de Tlalpan, juntamos todo el dinero y salimos a las cuatro de la mañana en un viejo (pero bien cuidado) Renault color crema rumbo a Lechuguilla, una playa perdida en el estado de Veracruz que Heber había encontrado en Internet por error.


Son pocos los datos concretos y los recuerdos que tengo del viaje son salteados. Alquilamos una cabaña verde por cien pesos la noche, debajo de la cual hicimos una fogata a diario, éramos los únicos turistas en una playa fría, llena de conchas y caracoles que no había quien se llevara, un río desembocaba dos kilómetros adelante de nuestra cabaña y una tarde intentamos salvar a la cría de una mantarraya muerta.
[The album leaf - Stand Still]

