Había una vez un periódico.

miércoles, junio 02, 2010

.
Empezaba el año 2008, en Xochimilco se formaban nuevos colectivos culturales y a su vez colectivos de colectivos, tejiendo redes sociales palpables (nada personal contra Fb) de donde surgían y se daba cabida a un gran cúmulo de proyectos, no quiero decir que hoy en día no pase, mas esta etapa a mí me tocó vivirla de cerca.



Uno de esos proyectos fue La Tilapia Informa, periódico local y comunitario que realizaba un grupo de amigos a la par del "Trueque de ideas y voces nocturnas" encuentro comunitario nocturno llevado a cabo en espacios públicos con el fin de difundir las expresiones artísticas y culturales de la demarcación, o con el simple, y a la vez arduo, fin de conocer al vecino que vemos todas las mañanas en la parada de camión y poder saludarlo.

Este periódico era independiente, de cooperación voluntaria y libre distribución.




La Tilapia rompió con la forma convencional y ajena en que lo medios de comunicación masivos nos enseñaron a recibir las noticias, siempre hablando del otro y de lo otro que no somos nosotros. Aquí podíamos encontrar un toque fresco, dinámico y con una fuerte carga de humor, a la vez que histórico y tradicional. Si bien estaba enfocada a lectores jóvenes en realidad era un periódico multigeneracional.

Entre los temas difundidos se encontraba la cultura del uso de la bicicleta y en general de los medios de transporte ecológicos (probablemente el preámbulo al proyecto mute), leyendas de la localidad, talleres artísticos gratuitos (impartidos por otros amigos), saludos vecinales, investigaciones de la comunidad, fiestas próximas de los barrios, la tilapia del mes (premio otorgado a un habitante destacado de Xochimilco), anuncios publicitarios locales, denuncias ciudadanas, entre muchas otras cosas. Todo esto en una emisión mensual de no más de 70x60 cm. impreso por una sola cara.

En la tilapia podías encontrar anunciado el negocio de un amigo o la historia del barrio de tu novia, en los saludos vecinales siempre aparecía algún conocido, el premio que entregaban mensualmente se lo daban a tu maestro de la escuela primaria y las leyendas que en él aparecían eran las mismas que tu abuelo te había contado de niño. La Tilapia fungía como un medio impreso donde eras capaz de leerte a ti mismo y reconocerte.




A qué viene todo esto. Al ser los realizadores unos amigos muy cercanos, mi participación llegó a ser muy directa, escribiendo artículos, realizando ilustraciones, publicando alguna foto e inclusive vendiendo Tilapias en la calle.

El fin de semana pasado encontré dos ilustraciones de una serie de cuatro que realicé para el periódico La Tilapia (las otras dos se perdieron). De ninguna manera pretendo sentirme diseñador gráfico ni mucho menos, lo que quiero transmitir es la atmósfera de una etapa en la que emprendí y aprendí muchas cosas, las cuales ahora me definen y en la que las ideas importaban más que cualquier supuesto impedimento monetario, ideológico o cultural.

Las cosas sinceras suelen ser más valiosas que los grandes esfuerzos banales.


Ilustración 1.


La Tilapia duró lo que tenía que durar, todo proyecto tiene que seguir un proceso y cumplir su ciclo. Sin embargo, aún recuerdo el olor a tinta de la Tilapia impresa la noche anterior a su presentación mensual, los desvelos, pláticas y fiestas durante esta impresión, las caminatas nocturnas en busca de artículos que publicar, las entrevistas, la venta en cafés y en la calle, los premios entregados, los seguidores del periódico y sobre todo a ese grupo de amigos empujando el mundo con ellos encima para intentar moverlo aunque fuera poco.

Ilustración 2.


En general esa época sigue viva gracias a la Tilapia y otros proyectos en los que tuve la fortuna de participar. El reto es cada vez más grande, lo aprendido en cada etapa no se puede olvidar.


Fotografías: Colectivo Tollan


[Ventilador]

1 vituperaciones:

El sagrado retorno a uno mismo dijo...

Estas publicaciones heróicas son la sangre de la cultura, del talento.